Control de serenidad



23 de enero


«La falta de mantenimiento espiritual cotidiano puede manifestarse de diversas maneras.»


Texto Básico, p. 107


¿Alguna vez un desconocido comentó lo agradable que estaba el tiempo, y tú te limitaste a responder: «Es un asco»? Cuando pasa algo así, probablemente nos falta mantenimiento diario de nuestro programa.


En recuperación, la vida puede llegar a ser bastante agitada. Quizás esas nuevas responsabilidades en el trabajo te tengan de aquí para allá. Tal vez hace tiempo que no vas a una reunión. A lo mejor has estado muy ocupado para meditar, o no has comido o dormido bien. Cualquiera sea la razón, estás perdiendo serenidad.


Cuando sucede algo así, lo esencial es pasar a la acción. No podemos darnos el lujo de dejar que un «mal día», completado con una mala actitud, se convierta en dos días, cuatro días o una semana. Nuestra recuperación depende del mantenimiento diario de nuestro programa. Independientemente de lo que pase en nuestra vida, no podemos permitirnos descuidar los principios que nos han salvado la vida.


Hay maneras de recuperar nuestra serenidad. Podemos ir a una reunión, llamar a nuestro padrino o madrina, encontrarnos con otro adicto en recuperación para ir a comer, o tratar de llevar el mensaje al recién llegado. Podemos rezar, parar un momento para preguntarnos qué cosas sencillas no hemos hecho. Cuando nuestras actitudes van cuesta abajo, se puede evitar el choque con soluciones sencillas.


Sólo por Hoy: Examinaré el mantenimiento de mi programa diario de recuperación.

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