De maldición a bendición



11 de febrero


«A lo largo de nuestra recuperación nos sentimos cada vez mas agradecidos. […] Sí, tenemos una enfermedad pero nos recuperamos.»


Texto Básico, p. 9


La adicción activa no fue un picnic; muchos a duras penas logramos salir con vida. Pero vociferar contra la enfermedad, lamentarse de lo que nos ha hecho, compadecerse del estado en el que nos ha dejado, no hace más que encerrarnos en un espíritu de amargura y resentimiento. El camino hacia la libertad y el crecimiento espiritual empieza donde termina la amargura: con la aceptación.


No se puede negar el sufrimiento que nos produjo la adicción. Sin embargo, esta enfermedad nos ha llevado a Narcóticos Anónimos; sin ella, no habríamos buscado ni encontrado la bendición de la recuperación. Al aislarnos, nos obligó a buscar compañía. Al hacernos sufrir, nos dio la experiencia necesaria para ayudar a otros, ayuda que nadie más estaba tan capacitado para brindar. La adicción, al obligarnos a ponernos de rodillas, nos dio la oportunidad de rendirnos al cuidado de un Poder Superior bondadoso.


No le desearíamos a nadie la enfermedad de la adicción. Pero lo cierto es que los adictos ya la tenemos, y más aún, sin esta enfermedad jamás nos habríamos embarcado en un viaje espiritual. Miles de personas se pasan la vida buscando lo que nosotros hemos encontrado en Narcóticos Anónimos: compañerismo, una razón de ser y contacto consciente con un Poder Superior. Hoy en día, estamos agradecidos por todo lo que nos ha dado esta bendición.


Sólo por Hoy: Aceptaré el hecho de mi enfermedad y procuraré la bendición de mi recuperación.

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