Efectos Físicos Del Alcohol En Los Adolescentes



Estamos más familiarizados con los efectos físicos inmediatos del alcohol, que, en su conjunto, se denominan como estado de ebriedad.


El alcohol es una sustancia que deprime el sistema nervioso central que permite experimentar una agradable sensación de relajamiento.


El alcohol se degrada en el hígado, pero su capacidad de metabolizarlo no es elevada, así que, con una o dos copas, el alcohol comienza a acumularse en el torrente sanguíneo y a ser transportado hasta el cerebro, causando los síntomas progresivos de la intoxicación.


A medida que la persona sigue bebiendo, comienza a perder la capacidad para coordinar y concentrarse. El buen juicio empieza a deteriorarse y la persona se desinhibe, lo cual la coloca en mayor riesgo de hacer o decir cosas imprudentes.


Puede aparecer un alto nivel de somnolencia y una gran necesidad de crear vínculos emocionales. Esto último causa que los ebrios sean más propensos a tener relaciones sexuales de manera irresponsable.


Sin embargo, todos estos efectos pueden ser considerados divertidos por los adolescentes, e incluso los más desagradables, como vomitar o perder la consciencia, solo duran un rato y se desvanecen conforme el cuerpo va eliminando el alcohol.


Además, el cuerpo genera resistencia y necesita cada vez más para experimentar los mismos efectos en el sistema nervioso central. Esto fomenta un círculo vicioso en el que cada vez se necesita consumir más alcohol para pasarla bien.


Aunque los efectos inmediatos de una borrachera duran unas horas, existen efectos secundarios a largo plazo, que son mucho más preocupantes.


El abuso prolongado de alcohol afecta a los adolescentes de manera particular, pues su cerebro y su cuerpo siguen desarrollándose. Introducir sustancias extrañas interrumpe su crecimiento normal, incluyendo el sistema nervioso, los huesos y los músculos.


Los órganos internos pueden dejar de funcionar bien de manera permanente. Mientras más joven sea quien abusa del alcohol, mayor será su riesgo de padecer secuelas en su desarrollo.


El alcohol puede tener efectos a largo plazo en el cerebro, especialmente en los jóvenes, ya que este órgano no se desarrolla del todo hasta alrededor de los veinte años.


De hecho, quienes beben desde muy jóvenes, están en mayor riesgo de presentar daño cerebral, que puede manifestarse como una disminuida capacidad intelectual, pérdida de memoria y dificultades para concentrarse.


El abuso de alcohol tiene un impacto directo y muchas veces devastador sobre el hígado y los niveles hormonales, causando problemas reproductivos a largo plazo.


La cantidad de alcohol que se consume, la frecuencia, la edad a la que se empieza, el género, la genética y hasta el historial familiar, son factores que influyen en el daño que el alcohol le puede causar a un adolescente.


Fuente: https://laguiadelasvitaminas.com/alcoholismo-en-adolescentes/

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