Escuchar

9 de diciembre


«La capacidad de escuchar es un don y crece a medida que crecemos espiritualmente. La vida adquiere un nuevo significado cuando nos abrimos a este don.»


Texto Básico, pp. 120 - 121


¿Has visto conversar alguna vez a dos niños pequeños? Uno habla de dragones rojos mientras el otro le dice que le molesta la arena en el zapato. Cuando aprendemos a escuchar a los demás, en ocasiones nos encontramos con los mismos problemas de comunicación. En las reuniones, a veces intentamos desesperadamente esforzarnos en escuchar lo que comparte una persona, mientras nuestra mente no para de planear lo que diremos cuando nos llegue el turno. En una conversación, quizás de pronto nos damos cuenta de que nuestras respuestas no tienen nada que ver con lo que nos preguntan, consisten más bien en discursos preparados cuando estamos en las garras de la autoobsesión.


Aprender a escuchar -a escuchar de verdad- es un trabajo difícil, pero no está fuera de nuestro alcance. Podríamos empezar por hacer referencia a lo que dice nuestro interlocutor en nuestras respuestas. Cuando alguien expresa un problema, podríamos preguntarle si podemos hacer algo para ayudarlo. Con un poco de práctica, nos veremos más libres de la autoobsesión y estaremos más cerca de las personas que nos rodean.


Sólo por Hoy: Acallaré mis pensamientos y escucharé los que me dice otra persona.

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