¡Haz esa llamada!



16 de enero


«Temíamos que si alguna vez llegábamos a mostrarnos tal cual éramos, seguramente nos rechazarían. [...] Los compañeros de NA sí nos comprenden.»


Texto Básico, p. 37


Necesitamos a nuestros compañeros de NA: su experiencia, su amistad, sus risas, su guía y mucho, mucho más. Sin embargo, muchos dudamos en llamar a nuestro padrino o visitar a nuestros amigos de NA. No queremos imponerles nuestra presencia. Pensamos en llamar a alguien, pero no nos sentimos merecedores de su tiempo. Tenemos miedo de que si llegan a conocernos -a conocernos de veras- nos rechacen.


Olvidamos que nuestros compañeros de NA son como nosotros. No hay nada que hayamos hecho, lugar en el que hayamos estado, ni emoción que hayamos sentido, con lo que otros adictos en recuperación no puedan identificarse. Cuanto más dejemos a los demás que nos conozcan, más oiremos: «Estás en el lugar correcto, entre amigos. Tú también formas parte. ¡Bienvenido!»


También se nos olvida que, así como nosotros necesitamos a los demás, éstos también nos necesitan. No somos los únicos que queremos sentirnos integrados, disfrutar del calor de la amistad, tener alguien con quien compartir. Si nos aislamos de nuestros compañeros de NA, los privamos de algo que necesitan, algo que sólo nosotros podemos darles: nuestro tiempo, nuestra compañía, nuestra auténtica forma de ser.


En Narcóticos Anónimos, los adictos en recuperación se interesan unos por otros. Lo que nos espera al otro lado de la línea telefónica no es el rechazo, sino el amor, el calor y la identificación de la Confraternidad de NA. ¡Haz esa llamada!


Sólo por Hoy: En NA estoy entre amigos. Me acercaré a otros para dar y recibir fraternalmente.

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