Libres de la locura

8 de noviembre

«¿No sería una locura acercarse a alguien y decirle “por favor, cómo puedo hacer para tener un infarto o un accidente mortal?”»


Texto Básico, p. 28

Suele decirse que a menos que estemos enamorados, no es posible recordar lo que se siente al estarlo. Lo mismo podría decirse de la locura: una vez libres de ella, quizás olvidemos lo increíblemente raro que puede ser pensar de una forma demente. Pero para estar agradecidos del grado de sano juicio que se nos ha devuelto en Narcóticos Anónimos, es necesario que recordemos lo auténticamente locos que hemos estado.


Hoy en día, tal vez nos resulte difícil imaginarnos diciendo algo tan ridículo como: «Por favor, ¿cómo puedo hacer para tener un infarto o un accidente mortal?». Nadie en sus cabales preguntaría algo así. Y de eso se trata. Durante nuestra adicción activa, no estábamos en nuestros cabales. Cada día que consumíamos nos exponíamos a una enfermedad mortal, a la degradación, la explotación, el empobrecimiento, la cárcel, la muerte violenta y hasta a la muerte por pura estupidez. En este contexto, la idea de pedir un infarto o un accidente mortal no suena tan lejana. Así de locos estábamos.


El programa, la confraternidad y nuestro Poder Superior, juntos, obran milagros. El Segundo Paso no es una esperanza vana, sino una realidad. Como conocemos el grado de locura por el que hemos pasado, podemos apreciar mucho mejor el Poder milagroso que nos ha devuelto hasta ahora el sano juicio. Por esa razón, de verdad estamos agradecidos.


Sólo por Hoy: Me tomaré un rato para recordar lo loco que estaba mientras practicaba mi adicción. Después, agradeceré a mi Poder Superior por el sano juicio que ha devuelto a mi vida.

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