Más poderoso que las palabras

10 de septiembre


«Aprendemos que [...] un simple abrazo cariñoso puede cambiarlo todo.»


Texto Básico, p. 104

Es posible que durante nuestra recuperación algunas veces estuviéramos cerca de alguien con un gran dolor y lucháramos con la pregunta: ¿qué puedo hacer para que se sienta mejor? Nos sentíamos ansiosos e incapaces de aliviar su sufrimiento. Deseábamos tener más experiencia para compartir. No sabíamos qué decir.


Pero a veces, hasta las palabras más sentidas no consiguen sanar las heridas que causa la vida. Nunca expresan todo lo que queremos decir cuando está implicada nuestra compasión más profunda. El lenguaje no sirve para llegar a un alma herida, puesto que sólo el contacto con un Poder Superior bondadoso puede curar un espíritu herido.


Cuando los seres queridos sufren, quizás el solo hecho de nuestra presencia sea la contribución más compasiva que podemos ofrecer. Podemos estar tranquilos de que un Poder Superior bondadoso está trabajando duro para sanar ese espíritu; nuestra única responsabilidad es estar allí. Nuestra presencia, un abrazo cariñoso y un oído compasivo sin duda expresarán la profundidad de nuestros sentimientos, y llegarán mucho más al corazón de otro ser humano que las simples palabras.


Sólo por Hoy: Brindaré mi presencia, un abrazo y un oído compasivo a un ser querido.

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