Percibir la voluntad de Dios

7 de noviembre

Creía sinceramente que un Poder Superior podía devolverme el sano juicio y dejaría de tratar de imaginarme cuál era la voluntad de Dios, aceptaría las cosas tal como eran y estaría agradecida.»


Cuanto más tiempo llevamos limpios, menos seguros estamos de «saber» cuál es la voluntad de Dios para con nosotros, y menos nos importa. Conocer la voluntad de nuestro Poder Superior tiene menos que ver con el «saber» y más que ver con el «sentir». Seguimos practicando el Undécimo Paso, pero en lugar de buscar «señales» de nuestro Poder Superior, empezamos a confiar más en nuestra intuición y a fiarnos de nuestros sentimientos respecto a lo que nos hará sentir bien.


Tras unos años limpios, lo que sí parece que supiéramos reconocer es cuándo actuamos contra la voluntad de Dios para con nosotros. Cuando vamos en contra de su voluntad, tenemos esa vieja sensación de incomodidad en el estómago. Esa náusea es la advertencia de que si continuamos en esta dirección nos aguardan muchas noches sin dormir. Es preciso que prestemos atención a esos sentimientos, porque a menudo son señales de que actuamos contra la voluntad del Poder Superior para con nosotros.


Nuestro Undécimo Paso manifiesta claramente el auténtico objetivo de la oración y la meditación: mejorar nuestro contacto consciente con el Dios que concebimos y que nos brinda un conocimiento más claro de la voluntad de nuestro Poder Superior para con nosotros y la fortaleza para cumplirla. Conocemos la voluntad de Dios más claramente por la sensación que produce, no por «señales» o palabras, y produce una buena sensación.pios.


Sólo por Hoy: Rezaré para conocer la voluntad de mi Poder Superior para conmigo y pediré la fortaleza para cumplirla. Prestaré atención a mis sentimientos, y actuaré cuando me hagan sentir bien.

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