Perder la terquedad

3 de octubre





«El ego, tan grande y dominante en el pasado, pasa ahora a segundo plano porque estamos en armonía con un Dios bondadoso. Cuando nos desprendemos de nuestra terquedad, descubrimos que tenemos una vida más valiosa, feliz y muchísimo más llena.»


Texto Básico, p. 119

La adicción y la terquedad van de la mano. La ingobernabilidad que admitimos en el Primer Paso era tanto un producto de nuestra terquedad como de nuestro abuso crónico de las drogas. Pero hoy en día, vivir en base a la terquedad puede hacer que nuestra vida sea tan ingobernable como cuando consumíamos. Cuando nuestras ideas, nuestros deseos y nuestras exigencias tienen prioridad en nuestra vida, nos sorprendemos en conflicto constante con todos y todo lo que nos rodea.


La terquedad refleja nuestra dependencia del ego. Lo único que nos librará de la terquedad y el conflicto que genera, es romper nuestra dependencia del ego, y llegar en cambio a depender de la guía y la fortaleza que nos ofrece un Dios bondadoso.


Nos han enseñado a consultar principios espirituales para tomar una decisión, no nuestros deseos egoístas. Nos han enseñado a buscar la orientación de un Poder Superior, un Poder con una visión más amplia que la nuestra. Al hacerlo, descubrimos que cada vez es más fácil que nuestra vida concuerde con el orden de las cosas que nos rodean. Ya no tenemos que excluirnos del curso de la vida; nos convertimos en parte de ella y descubrimos todo lo que la recuperación tiene para ofrecernos.


Sólo por Hoy: Trataré de librarme del ego y de los conflictos que genera la terquedad. Intentaré mejorar mi contacto consciente con el Dios que concibo, en busca de la orientación y la fuerza que necesito para vivir en armonía con mi mundo.

3 vistas