Regalarlo

30 de enero


«Debemos dar desinteresada y agradecidamente lo que se nos ha dado del mismo modo».


Texto Básico, p. 56


En recuperación recibimos muchos dones. Quizás uno de los más grandes sea el despertar espiritual que empieza cuando dejamos de consumir y se va fortaleciendo cada día que aplicamos los pasos en nuestra vida. La nueva chispa de vida interior es resultado directo de nuestra relación con un Poder Superior, una relación que nace y se desarrolla al vivir los Doce Pasos. Lentamente, a medida que proseguimos con nuestro programa, el resplandor de la recuperación disipa la oscuridad de nuestra enfermedad.


Una de las formas de expresar nuestra gratitud por los dones de la recuperación es ayudar a otros a descubrir lo mismo que nosotros. Lo podemos hacer de muchas formas: compartiendo en las reuniones, acudiendo a una llamada para atender un Duodécimo Paso, aceptando el compromiso del padrinazgo u ofreciéndonos como voluntarios para alguna tarea de Hospitales e Instituciones o del teléfono de ayuda. La vida espiritual que se nos brinda en recuperación exige expresarse, ya que «sólo podemos conservar lo que tenemos en la medida en que lo compartimos con los demás».


Sólo por Hoy: El don de la recuperación crece cuando lo comparto. Encontraré alguien con quien compartirlo.

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