Rendición

23 de octubre


«Al renunciar al control, conseguimos un poder mucho más grande.»


Texto Básico, p. 51


Cuando consumíamos, hacíamos todo lo posible para manejar las cosas a nuestro antojo. Usábamos todas las tretas imaginables para tener al mundo bajo control. Cuando conseguíamos lo que queríamos, nos sentíamos poderosos e invencibles; cuando no, nos sentíamos vulnerables y derrotados. Pero esto no nos detenía, sencillamente nos obligaba a nuevos esfuerzos para controlar y manipular nuestra vida hasta lograr un estado de gobernabilidad.


Tramar cosas era la forma de negar nuestra impotencia. En tanto pudiéramos distraernos con nuestros planes, postergábamos aceptar que estábamos fuera de control. Pero poco a poco nos dimos cuenta de que nuestra vida se había vuelto ingobernable y que toda la astucia y manipulación del mundo no iban a ponerla de nuevo en orden


Cuando admitimos nuestra impotencia, dejamos de tratar de controlar y nos las arreglamos para vivir mejor: nos rendimos. Como nuestro poder no es suficiente, buscamos un Poder más grande que nosotros. Como necesitamos apoyo y orientación, pedimos a ese Poder que cuide de nuestra voluntad y nuestra vida. En lugar de intentar programar nuestra propia vida, pedimos también a otras personas en recuperación que compartan su experiencia sobre cómo vivir el programa de NA. La fuerza y la orientación que buscamos están a nuestro alrededor; lo único que tenemos que hacer es apartarnos del ego para encontrarlas..


Sólo por Hoy: Trataré de no tramar ni manipular a mi antojo para tener una vida gobernable. Mediante el programa de NA, me entregaré al cuidado de mi Poder Superior.

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