Respira hondo y habla con Dios

Meditación Diaria


2 de enero

«A veces, cuando rezamos, sucede algo maravilloso: nos encontramos con los medios, la manera y la energía para llevar a cabo tareas por encima de nuestra capacidad.»


Texto Básico, p. 53


¿Enfrentarnos con éxito a las dificultades y frustraciones leves de la vida, es a veces la experiencia más difícil que debemos aprender en recuperación. Tropezamos a diario con pequeños inconvenientes. Nuestros días están llenos de dificultades sin importancia con las que de algún modo debemos tratar: desde desenredar los nudos de los cordones de los zapatos de nuestros hijos hasta hacer cola en el mercado.


Si no tenemos cuidado, es posible que encaremos estas dificultades tratando, ante cada problema, de salirnos a la fuerza con la nuestra, o que rechinemos los dientes mientras nos damos un sermón sobre lo que deberíamos hacer. Son ejemplos extremos de deficiente capacidad de manejar situaciones; pero aunque no seamos tan torpes, siempre hay posibilidades de mejorar.


Cada vez que la vida interpone algún pequeño obstáculo en nuestros planes diarios, sencillamente podemos respirar hondo y hablar con el Dios que concebimos. Confiando en que ese Poder nos puede dar paciencia, tolerancia o lo que nos haga falta, descubrimos que manejamos mejor las situaciones y sonreímos más a menudo.


Sólo por Hoy: Cada vez que me sienta frustrado, respiraré hondo y hablaré con mi Dios.

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