Superar la autoobsesión



20 de diciembre


«Al vivir los pasos, empezamos a desprendernos de nuestra autoobsesión.»


Texto Básico, p. 110


Muchos llegamos al programa convencidos de que nuestros sentimientos, deseos y necesidades eran de suma importancia para todo el mundo. Habíamos practicado durante toda la vida una conducta egoísta y egocéntrica y creíamos que era la única forma de vivir.


El egocentrismo no cesa sólo porque dejemos de consumir drogas. Quizás, asistimos a nuestro primer acontecimiento de NA y estamos seguros de que todo el mundo en la sala nos mira, nos juzga y nos condena. Tal vez le exijamos a nuestro padrino que esté a mano para escucharnos cada vez que lo necesitamos; y él, a su vez, puede que nos indique amablemente que el mundo no gira a nuestro alrededor. Cuanto más insistimos en ser el centro del universo, menos satisfechos nos sentimos con nuestros amigos, nuestro padrino y todo lo demás.


Si nos centramos menos en nuestras necesidades y más en las de otros, podemos librarnos de la autoobsesión. Cuando los demás tienen problemas, podemos ofrecerles ayuda. Cuando los recién llegados necesitan que los lleven a una reunión, podemos pasar a buscarlos. Cuando nuestros amigos se sienten solos, podemos pasar un rato con ellos. Cuando nos parece que no nos quieren o no nos hacen caso, podemos ofrecer a otra persona el cariño y la atención que necesitamos. Si damos, recibimos mucho más a cambio; y esa es una promesa en la que podemos confiar.


Sólo por Hoy: Compartiré el mundo con los demás porque sé que son tan importantes como yo. Cultivaré mi espíritu por medio de mi entrega.

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