Un Dios bondadoso

14 de enero



«Nuestra concepción del Poder Superior depende de nosotros. […] Lo único que se nos sugiere es que este Poder nos quiera, nos cuide y sea más fuerte que nosotros.»


Texto Básico, p. 28


Nos han dicho que podíamos creer en cualquier tipo de Poder Superior que quisiéramos, siempre que fuera bondadoso y, por supuesto, más fuerte que nosotros. Algunos, sin embargo, tenemos problemas con estos requisitos. O bien sólo creemos en nosotros mismos, o en que cualquier cosa que se llame «Dios» no es más que un ser insensible e irracional que nos trae mala suerte a su antojo.


Para algunos de nosotros, por muchas razones, creer en un Poder bondadoso es un gran salto. La idea de poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de algo que pensamos que podría hacernos daño, sin duda nos llena de resistencia. Si llegamos al programa creyendo que Dios es un juez inclemente, debemos superar esta creencia para poder estar realmente cómodos con el Tercer Paso.


Nuestra experiencia real de recuperación nos ayuda a llegar a creer en un Dios bondadoso según la propia concepción. Se nos ha aliviado de una enfermedad que padecimos durante mucho tiempo. Hemos descubierto la orientación y el apoyo necesarios para desarrollar una nueva forma de vida. Hemos empezado a sentir un espíritu pleno, allí donde sólo había vacío. Estos aspectos de nuestra recuperación tienen su origen en un Dios bondadoso, no en uno cruel y lleno de odio. Y cuanta más avancemos en nuestra recuperación, más confiaremos en ese Poder Superior bondadoso.


Sólo por Hoy: Abriré mi mente y mi corazón para creer que Dios es bondadoso, y confiaré en que mi Poder Superior bondadoso haga por mí lo que no puedo hacer por mí mismo.

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