Una visión sin límites



3 de diciembre

«Entrevemos, quizás por primera vez, lo que puede ser nuestra nueva vida.»

Texto Básico, p. 41

Durante nuestra adicción, la visión de nosotros mismos era muy limitada. Cada día pasábamos por la misma rutina: conseguir, consumir y buscar nuevas formas y medios para conseguir más. Y eso era todo lo que razonablemente podíamos esperar para el resto de nuestra vida. Nuestras posibilidades eran limitadas.


Hoy en día, nuestras perspectivas han cambiado. La recuperación nos ha dado una nueva visión de nosotros y nuestra vida. Ya no tenemos por qué estar atrapados en la interminable rutina gris de la adicción. Somos libres para desarrollarnos de otra manera, para probar nuevas ideas y actividades. Al hacerlo, empezamos a vernos de otro modo. Nuestras posibilidades están limitadas sólo por la fortaleza del Poder Superior que nos cuida, y esa fortaleza no tiene límites.


En recuperación, la vida y todo lo que hay en ella se abre ante nosotros. Guiados por nuestros principios espirituales e impulsados por la fortaleza que nos da el Dios que concebimos, nuestros horizontes no tienen límites.


Sólo por Hoy: Abriré los ojos a las posibilidades que tengo delante. Son tan limitadas y poderosas como el Dios que yo concibo. Hoy, actuaré de acuerdo con esas posibilidades.

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